¿Qué es el síndrome del arnés?

El Arnés de Seguridad es el equipo de protección contra caídas que debe ser utilizado obligatoriamente en trabajos que superen 1.5 m de altura (o según las normas de cada país) y en los cuales no se cuente con otro sistema. Los arnés de seguridad cuentan con un conjunto de reatas, cuerdas, acolchados, plásticos, entre otros que ayudan en el momento de una caída a distribuir la carga por todo el cuerpo, además debe contar con un sistema anti caídas constituido por una eslinga   de restricción y/o posicionamiento o un dispositivo destinado a detener las caídas (eslinga con paquete absorbedor, rope grab, cable grab, paquete absorbedor, etc.).

 El riesgo más evidente que corre un trabajador durante el desempeño de su trabajo en altura es la caída a distinto nivel. Sin embargo, existe otro riesgo, mucho menos conocido, con consecuencias potencialmente letales: el síndrome del arnés. También denominado “mal del arnés” “shock ortostático”, “trauma por suspensión” o “síndrome ortostático”, es un gran desconocido entre los trabajadores de altura y uno de los factores más relevantes en el uso de un arnés.

Clásicamente el arnés es una pieza fundamental que está presente en casi todas las actividades relacionadas con la altura. Las personas que trabajan suspendidas y que son experimentados saben que la suspensión durante tiempo prolongado de un arnés no tiene más consecuencias que las molestias ocasionada por la presión de las correas del arnés sobre los puntos de contacto. La movilización de las piernas y los cambios de posición de las mismas hacen que esta actividad se pueda realizar mucho tiempo sin complicaciones.

 Cuando se utiliza un arnés, sin importar qué tipo de arnés, se puede quedar suspendido de él a causa de un accidente y quedar inmóvil, esto implica un riesgo para la persona suspendida que debe ser rescatado lo antes posible, en cuestión de minutos esta persona puede perder la vida. La caída  de un trabajador asegurado a una cuerda mediante un arnés y su detención posterior no es necesariamente la parte más peligrosa del accidente.

Después de la caída viene la fase de la suspensión y esta fase puede llegar a ser rápida y potencialmente peligrosa e incluso mortal, especialmente si la víctima ha quedado inconsciente o sin posibilidad de moverse e incluso se puede dar el caso de sobrevenir la muerte si la víctima es descendida consciente y no se realizan las maniobras de reanimación correctas.

El tiempo que el usuario del arnés dura suspendido ocasiona una acumulación de sangre en las piernas por un fallo en el retorno venoso, ya que las cintas del arnés actúan a modo de torniquete impidiendo total o parcialmente el paso de la sangre. Esto puede suponer que llegue menos sangre al corazón y, por lo tanto, una reducción del flujo sanguíneo a otros órganos. La presión de las cintas del arnés actuará como torniquete y los brazos y piernas acumularán toxinas provenientes de la muerte celular y la falta de oxígeno.

Si alguien le coloca de repente en posición horizontal, por ejemplo, durante un intento de rescate, esa sangre sin oxígeno puede fluir al resto del cuerpo (síndrome de reflujo) y causar daños en los órganos vitales, cerebro, riñones…, y hasta provocar que el corazón deje de latir.

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AUTOR: Omar Rodríguez